BIOGRAFIA

jueves, 26 de abril de 2012

Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo es considerado por muchos críticos como el mayor agitador de conciencia crítica de la Colonia, Médico, Escritor, Periodista, Bibliotecario, un insigne personaje que ha dado el Ecuador.

Nació en Quito, el 21 de febrero de 1747. Su padre, Luis Santa Cruz Espejo, indio quechua de Cajamarca, Perú y su madre una mulata  quiteña doña  María Catalina Aldaz y Larraincar
Se recibió como médico a los 20 años de edad, además de haberse graduado en leyes civiles y canónicas, escribió varias obras importantes entre 1779 y 1781 como: El nuevo Luciano de Quito, Marco Poncio Catón y La Ciencia Blancardina; obras de crítica mordaz a la ciencia quiteña y de descamado análisis al sistema educativo para la época.

En el ámbito de la medicina Eugenio Espejo fue un aporte fundamental cuando a la sociedad quiteña tuvo que aportar con sus sabios conocimientos para prevenir la viruela, siempre fue un hombre que apoyó a los más desposeídos. En 1785 el Cabildo de Quito le pidió un instructivo para prevenir la viruela que azotaba en esa época, Espejo produjo unas Reflexiones: historia de las enfermedades contagiosas, cuadro exacto de las costumbres y condiciones sanitarias de Quito y valioso aporte a la literatura científica.

En 1786, Espejo luego de una persecución de las muchas que fue víctima se quedó en Riobamba, pues los curas de la zona le pidieron refutar el Informe del alcalde y colector de impuestos reales que los acusaba de abusos a los indios.

La defensa de los curas de Riobamba, seguida en 1787 por Cartas riobambenses, quebrando la fuerza de los latifundistas de la época y cuestionando toda aquella  estructura socio-económica de la "razón"
dominadora. Esto provocaría su exilio en Santa Fe de Bogotá donde sería juzgado por el Virrey.
Su permanencia allí le dio un panorama más global y una conciencia aún más crítica y valorativa de lo propio y una férrea convicción de la capacidad quiteña para reformarse.

En 1789 fue liberado de los cargos, pero en su estancia le permitió escribir - su célebre Discurso sobre el establecimiento de una sociedad patriótica con el nombre de Escuela de la Concordia en Quito- dos años
después en 1791 obtuvo en Quito,  la dirección de la primera biblioteca pública de 40 mil volúmenes que había pertenecido a los jesuitas que fueron expulsados del país y que dejaron un legado rico en literatura y
ciencia.

Luego de fracasados intentos por  restaurar la patria, optó por la estrategia de escribir acerca de la economía de Quito. En Memoria sobre el "Corte de Quinas y Voto de un Ministro Togado" donde  plantea el libre comercio contra el mercantilismo centralista de la Corona.

Se volvió un activista de la época, en las cruces de Quito amanecieron banderolas escarlatas con el lema que decía "Al amparo de la cruz, sed libres" conseguid la gloria y la felicidad". Estos planes  fueron descubiertos y fue detenido el 30 de enero de 1795 e incomunicado.

Murió  el 26 de diciembre de 1795 a los 48 años de edad, pero dejó un legado en todos los ámbitos de la sociedad ecuatoriana y fue la luz que encendería el proceso libertario de la sociedad quiteña y ecuatoriana.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada